¿En qué consiste?
Lo que coloquialmente se llama «matar el nervio» consiste en limpiar y desinfectar el interior del diente (la pulpa y los conductos de la raíz) y sellarlo después para que las bacterias no vuelvan a entrar.
Se hace con anestesia local, en una o varias sesiones según el caso. Después, muchas veces conviene proteger el diente con una reconstrucción o una corona, porque queda más frágil.
Señales de que puedes necesitarla
- Dolor intenso y espontáneo, sobre todo por la noche
- Sensibilidad al frío o al calor que dura mucho después
- Dolor al morder o al masticar
- Encía hinchada o con un granito junto al diente
- Un diente que se ha oscurecido tras un golpe
Cómo trabajamos
Diagnóstico
Exploración y radiografía para confirmar que el nervio está afectado.
Tratamiento
Con anestesia local, limpiamos y desinfectamos los conductos y los sellamos.
Reconstrucción
Restauramos el diente para devolverle la forma y protegerlo.
Qué puedes esperar
Durante el tratamiento estarás con anestesia local, así que lo habitual es notar solo presión o vibración. Te avisaremos de cada paso y podrás pedirnos una pausa cuando lo necesites.
Después es normal notar el diente sensible al morder unos días. Cuando todo está tranquilo, reconstruimos el diente y, si ha perdido mucha estructura, te recomendaremos protegerlo con una corona.
Después de la endodoncia
- Evita masticar con ese diente hasta que esté reconstruido
- Si te indicamos analgésicos, tómalos siguiendo la pauta
- Mantén la higiene habitual, también en esa zona
- Avísanos si aparece hinchazón o el dolor va a más



